Campus Griselda Álvarez: una apuesta por la educación superior
Hay decisiones que adquieren mayor relevancia cuando se observa lo que pueden representar a largo plazo. La recuperación de las instalaciones que durante cuatro décadas ocupó el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), en la colonia Vistahermosa, es una de ellas.
El espacio, que anteriormente había sido ocupado de manera provisional por el Colegio Anáhuac, tendrá ahora un nuevo destino: convertirse en un campus de la Universidad de Colima y llevar el nombre de “Griselda Álvarez Ponce de León”.
La decisión representa, en principio, una ampliación de la infraestructura disponible para la educación superior pública en el estado. Y es que uno de los retos que enfrenta actualmente la Universidad de Colima es precisamente contar con espacios suficientes para atender la demanda de jóvenes que buscan continuar con su formación profesional.
De acuerdo con lo anunciado durante los Diálogos por la Transformación, en una primera etapa el campus albergará a la Facultad de Economía, tanto en programas de licenciatura como de posgrado, con capacidad para atender hasta 900 estudiantes.
Pero el proyecto va más allá de una sola facultad. La proyección contempla generar mil 700 nuevos espacios de educación superior durante los próximos ciclos escolares: 200 que ya se incorporaron en el actual ciclo y 500 adicionales en cada uno de los ciclos 2027-2028, 2028-2029 y 2029-2030.
Es, sin duda, una apuesta importante por ampliar las oportunidades para quienes buscan ingresar a la universidad. Cada nuevo espacio representa la posibilidad de que más jóvenes puedan acceder a una carrera profesional sin que la falta de infraestructura se convierta en un obstáculo.
También resulta significativo el destino que tendrá un inmueble que durante años estuvo dedicado a la educación privada. Su incorporación a la Universidad de Colima permitirá que esa infraestructura continúe cumpliendo una función educativa, ahora desde el ámbito público.
El reto estará en aprovechar al máximo las instalaciones y lograr que este nuevo campus se convierta en algo más que un edificio con aulas. La infraestructura es importante, pero debe acompañarse de una oferta académica pertinente, condiciones adecuadas para estudiantes y docentes y una visión de crecimiento que responda a las necesidades de las nuevas generaciones.
Por lo pronto, la apertura del Campus “Griselda Álvarez Ponce de León” representa una buena noticia para la educación superior de Colima.
Más espacios universitarios significan más oportunidades. Y cuando se trata de educación pública, ampliar esas oportunidades significa también abrir la puerta a que más jóvenes puedan construir su propio proyecto de vida.
Al final, el mayor valor de este nuevo campus no estará en sus instalaciones, sino en los cientos de estudiantes que pasarán por ellas y en lo que puedan construir a partir de la educación que ahí reciban.