VIVIENDA POLICIAS COLIMA

En materia de seguridad suele hablarse de patrullas, armamento, capacitación, tecnología y presencia policial. Todo ello es indispensable, pero existe un elemento que con frecuencia queda en segundo plano: las condiciones de vida de quienes todos los días portan un uniforme y salen a la calle a cumplir con su responsabilidad.

Por eso resulta relevante el anuncio del programa “Colima es casa de nuestros Héroes”, presentado la semana pasada por la gobernadora Indira Vizcaíno Silva, mediante el cual se contempla facilitar el acceso a una vivienda para elementos operativos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

El dato que acompaña esta iniciativa merece atención: de acuerdo con el diagnóstico presentado por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Teniente Ricardo Fabián Gómez Calcáneo, tres de cada cuatro policías estatales no cuentan con una vivienda propia. Es decir, el 75 por ciento del personal enfrenta todavía esa falta de certeza patrimonial.

En una primera etapa, el programa contempla beneficiar a cerca de 250 elementos, con viviendas nuevas en Colima, Villa de Álvarez, Tecomán y Manzanillo. El esquema considera créditos de hasta 680 mil pesos, con una tasa fija del 4 por ciento anual, sin enganche y con un plazo de hasta 20 años.

Más allá de las cifras, hay algo importante detrás de esta decisión: reconocer que las instituciones de seguridad también están conformadas por personas.

A un policía se le exige preparación, disciplina, disponibilidad y, en determinadas circunstancias, poner en riesgo su propia integridad para proteger a los demás. Por ello, mejorar sus condiciones laborales y patrimoniales no debería verse como un asunto secundario, sino como parte del fortalecimiento de la propia institución.

Una vivienda propia no resuelve por sí sola los desafíos de la seguridad pública, pero sí puede representar estabilidad para una familia. Tener un patrimonio, contar con un lugar seguro al cual regresar después de una jornada de trabajo y saber que existe la posibilidad de construir un hogar propio son factores que inciden en la calidad de vida de cualquier trabajador.

También resulta significativo que para hacer posible este programa se haya planteado la coordinación entre el Ipecol, la SSPC, la Secretaría de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Movilidad y el Congreso del Estado. El reto será que este esfuerzo institucional se traduzca efectivamente en viviendas accesibles y en condiciones que permitan a los elementos que cumplan con los requisitos aprovechar la oportunidad.

La seguridad pública no puede entenderse únicamente desde la perspectiva de las calles. También tiene una dimensión humana que comienza en casa.

Si queremos policías con mejores condiciones para cumplir con su responsabilidad, también es necesario mirar por quienes están detrás del uniforme: sus familias, su patrimonio y su futuro.

El programa no resolverá por sí mismo todas las necesidades de los cuerpos de seguridad, pero atender una de las más antiguas —el acceso a una vivienda propia— significa avanzar en una dirección que vale la pena mantener.

Porque cuidar a quienes cuidan de la población también forma parte de construir seguridad.